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sábado, 27 de diciembre de 2014

De repente


Allí estaba ella, derrumbada, rota y deshecha de dolor. Tumbada en la arena parecía más vulnerable de lo que pensaba. Ella parecía fuerte, capaz de destruir cualquier cosa que se interpusiera en sus planes. Estaba fría como el acero. Sus ojos pedían perdón por no haber sido capaz de aceptarse, por no haberse conocido. De repente, se quitó sus alhajas de plata y se lanzó al mar. Intenté alcanzarla, me miró y tuve que parar. Necesitaba estar sola y decidí abandonarla para siempre. Le dejé continuar, crecer y entender el significado de la vida sola, sin mi y yo sin ella. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Lovely

Aprieto fuerte el cigarrillo contra mis labios… miro al cielo y no alcanzo a ver ninguna estrella, se han apagado de repente, me parece raro, extraño, hace solo unos minutos estaban todas en el techo de mi habitación, en las paredes, en la almohada, entre sus piernas, entre las mías……

Viene hacia mí, segura, directa. Sonríe y me guiña un ojo apenas a un metro de mí, eso me impacienta, me pone nerviosa, tirito y ella me abraza, cree que tengo frio, -que bonita no sabe de mi inquietud-.

Me besa con fuerza y noto su calor correr por todo mi cuerpo. No deja de tocarme, acariciarme, siento como su pecho roza con el mío, es perfecto, un poco más grande que el mío y a mí me parece precioso, claro y limpio, apenas tienen color, sus pezones son rosados, redondos, completamente redondos y excitados, -es el pecho más bonito que he visto nunca- pienso,  y sobre todo, es el único que ha despertado en mi deseo, impaciencia, pasión y lujuria…
Me aprieta la cintura haciendo un nudo con sus piernas. Se sienta en mí para recogerse el pelo. Alza sus brazos dejando su cuerpo entero a mi alcance, es la postura más sexy que hasta ahora me ha regalado. De esta forma se ha entregado a mí, me ha dejado ver eso que antes ocultaba. No puedo resistirme y le toco con timidez, solo me atrevo a pasar mis dedos por su cintura y abdomen, su bello se eriza mostrándome así el placer que eso le causa.

Ella también está asustada, pendiente de que todo salga bien, preocupada por mí, quiere complacerme y lo consigue.
Me besa violentamente y eso consigue excitarme aún más. Lame todo mi cuerpo bajando hasta los muslos y se dirige certeramente donde la esperan de nuevo.

La primera vez ha sido extraña, apenas hace unas horas nos encontrábamos en la misma situación, sin embargo ahora parecemos personas distintas, dispuestas a dárnoslo todo sin tener en cuenta nada de lo anterior.

La noto, siento esos movimientos como si de algo mágico se tratara. No sé cómo lo consigue pero logra que sienta cosquilleos en las piernas, me deshago y corro entre la oscuridad sin moverme apenas para no perderla. La oigo disfrutar desde la distancia, percibo su mirada desde la otra parte de la cama, cierro los ojos y dejo que termine de saldar su deuda. Nunca supe que era el amor hasta ahora, nunca sentí el amor como ahora. No quiero dejarla, por eso no le suelto la cabeza, no quiero que pare, es lo mejor que he sentido nunca.

De repente grito, no lo puedo evitar, sospecho que demasiado alto pero es algo que de momento no puedo controlar, al igual que no puedo controlar mi cuerpo. A menudo yo sabía y elegía cuando se terminaba el “juego” quizás por aburrimiento o distracciones, quizás egoístamente no me permitía una derrota y yo podía jugar conmigo misma, hoy no, no soy la misma, no siento lo mismo.

Sabe que he terminado, y viene rápidamente a besarme, abrazarme y calmar mi nuevo temblor, ésta vez de derrota. Me acaba de ganar la batalla y no pretendo esconderlo. Lo sabe y no me importa, por primera vez no me importa haber perdido, haber perdido contra ella.


martes, 2 de diciembre de 2014

Aquí os dejo un post donde podréis encontrar otros blogs de relatos.
Si buscamos por la web, podremos localizar muchos otros. Recordar seguir los que más os gusten para no perdeos las mejores historias.

Más Relatos


martes, 25 de noviembre de 2014

Deduzco será un mal día, otro mal día.

Tumbadas en el sofá, viendo una película que nuevamente ella ha elegido, me gusta, es interesante pero me pongo a pensar…
Descubro que se me ha olvidado cualquier día parecido en mi nombre, debe ser el tiempo, el trabajo, quizás que pasemos mucho tiempo juntas. No sé, no seré yo quien ponga nombre a esto.
Despreciando mis ideas en cuanto al amor se refiere, empieza una discusión. Ver esa película no era buena idea.  Mi opinión sobre él amor es más intensa, por él cambiamos, ya sea a bien o mal, por él estamos dispuestas a abandonar ciudades, trabajos, formas de vida incluso ideales. Tu estás en contra, quizás porque hacer algo  por mí ha llegado a resultarte difícil, duro e incluso aburrido. Quizás no deberías hacerlo, no deberíamos hacerlo juntas, quizás es tu momento de viajar, descubrir ese mundo para el que te estas preparando desde hace tanto tiempo, para el que sueñas desde que alcanzaste a escribir aquello por lo que lucharías toda tu vida. Imposible, no puedo dejarte sola, esto es algo que quisimos empezar juntas y continuaremos juntas. 



martes, 18 de noviembre de 2014

Olvidé decir adiós y olvidé quererte siempre

Me doy cuenta de lo que fuiste para mi y de lo mucho que me enseñaste y te pido que no dejes de quererme pero, aprende a olvidarme. Cuando puedas imaginar una puesta de sol y recordar todos los colores o formas en las que se asienta en el horizonte y aparece la luna al fondo. Si puedes por un momento, describir ese olor a sal en las primeras lluvias de verano y si eres capaz de mantener en el recuerdo esas cosas, gracias por saber darle a la vida el significado que se merece y elegir pasar el resto de tu vidas recordando solo lo que vale la pena.


martes, 11 de noviembre de 2014

Un final de libro


Su lupa calló al suelo de repente, parece que su vida se apagaba. Aquel libro lo había leído miles de veces pero seguía olvidando cada una de las frases a medida que continuaba pronunciando en voz alta todas las palabras. Yo siempre pensé que era fuerte como y ahora le veía deshecho y derrumbado. En cualquier momento me diría adiós. Yo deseaba que siguiera sin recordar ni sentir para evitar una triste despedida. Le besaba la frente cada noche mientras leía y él me abrazaba como si supiera que era el último día.


Foto: http://tajo-tajodido.blogspot.com.es



sábado, 8 de noviembre de 2014

Experiencias


No podía dejar de sonreír. Acababa de descubrir una nueva forma de vivir. Ahora no sólo imaginaba miles de vidas e historias, sino que podía leerlas, escribirlas y reconocerse en ellas. Equipada con sus gafas nuevas y una cantimplora como si de una exploradora se tratara, pretendía adentrarse entre los libros como si fuera un capitán de acero, luchar contra sus miedos y descubrir sus intensos sentimientos. Todos esos libros le hacían sentirse viva. Soltó la mano de su madre y corrió hacia las escaleras de la biblioteca. Sentía que todo brillaba. No tenía que volver a usar su lupa de plata de juguete y simular que lee, ahora leía de verdad.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Alfredo sonrió al pensar en cómo la absoluta necesidad se había convertido en virtud.

Vio de lejos a aquella pareja acercándose y hablando entre ellos. Uno llevaba una mochila negra a la espalda. Alfredo estaba nervioso. Muchos eran los que se habían acercado a preguntarle, a ver aquella casa por fuera y a conocerla por dentro. Muchos le habían preguntado el porqué sin conocerle, otros le habían mirado con desprecio como si su aquella idea loca fuese motivo de repulsa. Pero Alfredo era feliz. Estaba encantado de provocar a todo el pueblo y de haber suscitado interés en los forasteros. Ahora era el turno de un periódico de tirada nacional y Alfredo se sentía emocionado. Había contado muchas veces su historia, cada vez de una manera distinta, cada vez una versión que se adaptara a los oídos de quien escuchaba con incertidumbre, pero siempre la misma. Saludaron desde la lejanía, con el ceño fruncido por el sol que les iluminaba como si fueran seres celestiales. Alfredo estaba mirando desde su ventana. Repasó sin intención todo lo que le había llevado a estar expectante a la entrevista. La frustración, le desesperación, el miedo y la necesidad que había inundado su vida como un tsunami y había arrasado con sus emociones le venía a la mente como si volviera a estar en ese momento de su vida. Movió la cabeza negando para ayudar a que las sensaciones desaparecieran de su mente. Como si tirara de un hilo, los pensamientos de hacer feliz a su hija le vinieron a un tempo ideal, pudiendo degustar el resultado como si comiera ambrosía. El pálpito de seguir las locuras de su hija de cuatro años de colgar las cosas en la pared para que la gente lo viera para poder venderlas mejor había resultado, sencillamente, la solución a sus problemas económicos. Toda la historia que ahora iba a contar a pecho abierto le bailaba en innumerables pensamientos en su cabeza.

Ella rompió a llorar y abrazó aquel cuerpo semidesnudo y a aquella alma rota por el dolor.

Había resultado una historia corta y absurda. Una historia llena de incoherencias, frustraciones y desacuerdos, pero ella se había sentido tan completa, tan llena de vida, había sentido tanto placer que las piezas del puzle no sólo no habían encajado, sino que se habían quedado tiradas encima de una mesa abandonada, esperando ser redescubiertas.

Se preguntaba por qué la gente ponía etiquetas a las emociones. Antes ni tan siquiera se había parado a pensar en ello. No le molestaban, pero no le parecían justas. No se identificaba con el grupo y la sociedad la había hecho miembro honorífico. En cualquiera de los casos, todavía estaba mareada por el huracán que la había arrollado, le había dado cientos de vueltas hasta perder el horizonte y ahora que se sentía cómoda en el centro del caos, la había abandonado. El huracán llamado Raquel la había utilizado y ella se sentía como el primer regalo que se abre en Navidad, que se desenvuelve con toda la ilusión que un corazón es capaz de albergar, pero que queda escondido bajo el árbol tras descubrir que hay más.

Aún con nauseas, Laura pensaba con amargura en la discusión que había hecho que dejaran de verse. Raquel parecía muy seguro de cuanto decía y no dar señales de vida durante tanto tiempo reafirmaba la frase espetada antes del portazo que cerraba el acto: conocerte ha sido como comer basura y ya tengo indigestión.


Sonó el timbre insistente. Laura abrió con ira con la intención de acallar el estúpido sonido que le estaba perforando el cráneo. Raquel estaba llorando a mares y el rímel dibujaba figuras de tristeza en su cara. Laura solo pudo abrir los brazos para recibir su cuerpo. Todas las palabras que había imaginado decirle salieron corriendo como si fueran ratones huyendo de la luz encendida a traición.